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Diez elefantes en Grizedale. Se encuentran adentrándonos
en el bosque, en una especie de santuario de aproximadamente una
hectárea. Desde un pie a un colmillo, la roca se convierte
en la criatura, dándoles vida. Sólo se dejan ver a
determinadas horas del día, el sol directo las hace desaparecer
y los mejores momentos son al amanecer y al atardecer. Las sombras
de los viejos robles sobre ellos, los camuflan.
Todas las obras están realizadas a
escala natural.
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